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Misión Argentina de la ACTC
24 Horas de Daytona de 1993

 

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Revista Corsa Nro 1383. Febrero de 1993

 

24 Horas de Daytona de 1993
El auto nro. 23 de la Misión Argentina detenido en boxes durante la noche y un momento dramático. Al margen del "babero" deteriorado, los dos autos "nacionales" debieron afrontar serios inconvenientes...

Los múltiples acontecimientos que caracterizaron a esta edición como una de las más complicadas de los 31 años de historia de este clásico, provocaron que hasta los equipos que venían con más posibilidades, abandonaran sus planes previos y se concentraran en sólo una cosa: arribar. Por supuesto, ésa era la consigna de los privados, y entre ellos, la Misión IMSA de la ACTC llevó ese sentimiento a la décima potencia

Como dijo alguien en los boxes: "¡Pero viejo, aquí en Daytona hay más argentinos que gente!". Era verdad, ya que a la esperada participación del Campeón '92 de GTP, se sumó la de los integrantes de la Misión Argentina de la ACTC que, de acuerdo con el espíritu gregario que nos caracteriza a los argentinos, especialmente cuando se trata de cosas relacionadas con las carreras, la Misión se componía de ocho pilotos titulares, un suplente, cuatro o cinco asistentes y directivos varios, y unas 750 personas que acompañaban a la delegación en calidad de cebadores de mate dulce, cebadores de mate amargo, filmadores de video-cámara, amigos, enemigos que se hicieron amigos para poder venir a Daytona, novias, esposas, novias y esposas, chicos, admiradores, el grupo de periodistas y fotógrafos (entre quienes nos contamos) y hasta la leyenda viviente del automovilismo argentino en la persona del legendario José Froilán González, quien recientemente pasó a la categoría de septuagenario pero que está igual que cuando corría para Ferrari...

24 Horas de Daytona de 1993

Otra característica nuestra es el desplazamiento en masa. EL GRUPO se movía homogéneamente entre los garajes y los boxes siguiendo desde el "ring-side" los movimientos del equipo que hizo su aparición triunfal en Daytona el miércoles por la mañana. Y decimos triunfal sin ninguna intención de darle a término un significado peyorativo. Cuando sea la hora de criticar también lo haremos, pero que que de claro que el equipo argentino con todas sus virtudes y sus defectos, se movía por el legendario autódromo como pancho por su casa la mayoría con sus camperas azules y blancas muy decorativas y, de hecho, fue el equipo privado que más "visibilidad' tuvo durante el fin de semana.
Pensamos que para poder calentarse con una fogata hay que mantenerse a cierta distancia, porque si uno se acerca mucho, corre el riesgo de quemarse. En este caso, tratamos de mantenernos un poquito más lejos para evitar el contacto directo que deforma la realidad y, además, para evitar a toda costa el otro defecto que tenemos los compatriotas: opinar. Aunque nadie nos pregunte nada.
Así entonces, nos retiramos un poco de la fogata. Unas quince cuadras, más o menos. Si bien las pruebas a principios de mes dieron cierta sensación de ubicación a nuestros pilotos, eso fue a principios de mes y esto era ahora. El contacto indirecto con lo que pasaba en los garajes impresionó a estros muchachos, varios de los cuales se dieron cuenta enseguida de que esto iba en serio.
Si bien los comentarios eran escuetos, había caras largas y ceños fruncidos.
Aun así, el espíritu tenía buen rating y los autos... (¡ahhh, los autos!), estaban para un cuadrito. Celeste y blanco como la bandera, hacían acordar un poco a aquellos Torino de la misión a Nürburgring allá por el '69.
Vale la pena recordar, aunque también esto ya es algo redundante después de la promoción que se ha dado a este proyecto, que las tripulaciones se dividieron en dos grupos: uno, el de los pilotos Isaura, y el otro, no. Es decir, no es que no fueran pilotos, sino que no eran de Isaura. El primero estaba compuesto por los "sobrenombres": el "Puma" Aventin, "Cocho" López, "Ladrillo" Landa y "Pato" Morresi. El otro lo formaban: en la valla, Oyhanart; en la defensa, Satriano y Ramos, y adelante Acuña. Hugo Mazzacane quedaba en el banco de ambos equipos.
Gran entusiasmo cuando los autos salieron a la calle de boxes para las primeras pruebas del jueves; para muchos (otros), el primer acto con los bólidos, y para el resto, la posibilidad de adquirir alguna experiencia adicional.
Inmediatamente, manos ágiles dieron cuenta de otro tradicional rito, y en menos de lo que canta un gallo, un par de pabellones nacionales quedaron flameando al viento de la Florida, junto a los de Unión 76 y Rolex, patrocinante de las 24 Horas de Daytona.
En los garajes sólo quedaron los posters que entusiastas del TC se apresuraron a colocar. En otro ejemplo claro de que Dios existe y es hombre, o mejor, Hombre de la categoría, dio la casualidad de que el equipo argentino ocupaba el último espacio de uno de los garajes que incluía la imprescindible pared Aventin, el "Vasco", Satriano... inmortalizados en color contra una pared de Daytona.

24 Horas de Daytona de 1993

Observar el entusiasmo que los argentinos tenemos por cualquier cosa con un motor y un número pintado en algún lado, es reconfortante y lleva a la reflexión de que si nos concentráramos en las cosas verdaderamente importantes de la vida, acaso en la Argentina habría escasez de autos de carrera...
Las actitudes de los pilotos daban la impresión de un "sereno nerviosismo", si es que cabe el término, porque observándolos individualmente se notaba que los cerebros estaban en quinta a fondo... Algunos miraban los autos parados en los boxes, con cara de concentración, como si de esa observación fueran a poder extraer más conocimiento. La excepción obvia era "Cocho" López, que habla todo el día hasta por los codos, sin parar. Cuenta la leyenda que una vez fue condenado a muerte pero le dijo al juez: "Sr.Juez, permítame que le explique...".
Los rostros de ansiedad se convirtieron en controlada alegría cuando los "racers" hicieron ruido por primera vez. Los V8 estaban listos para salir a pista.
El auto de Isaura duró lo que un especial de jamón y queso en el desierto. El "Vasco" Oyhanart dio seis vueltas y el motor se tragó una válvula. El experimentado piloto logró detectar el problema y cortó todo antes de que un pedazo más grande se encontrara en las inmediaciones de Venado Tuerto.
Un poco más tarde el segundo auto entró con problemas de freno que, previamente, habían provocado un despiste sin consecuencias. Ambas máquinas, por consiguiente, vuelven a los garajes ante el estupor del GRUPO. Algunas miradas vidriosas juntaban líquido como para la lágrima y la procesión se dirigió, incrédula aún, a reunirse con los posters del TC. "No hay Dió, querido..." y "Pero, ¿qué pasó ahora?...", fueron algunas de las originales reacciones ante la novedad. Fue un 1-2 de Kid Gavilán al mentón de la ilusión argentina.

24 Horas de Daytona de 1993
Formación completa. De izquierda a derecha Aventin, Morresi, Landa, "Cocho" López, Mazzacane, Satriano, Acuña, Oyhanart y Ramos

¿Y dónde quedaba entonces el "Pata y Fe", el "Matar o Morir", el "Plata o M..." si habíamos quedado fuera de combate en el primer round?
El equipo de Kreider solucionó bastante fácilmente el problema de freno, pero el motor que había pasado a tomar temperatura ambiente requería de cirugía mayor. Inmediatamente se pusieron a cambiarlo bajo la mirada atenta de pilotos y directivos (en su legítimo derecho) y de los 750 voluntarios que reducían el espacio disponible del garaje al de una cabina telefónica. La atención estaba depositada en un 100% en los movimientos de los mecánicos, criticados por algunos por la parsimonia con que se movían (o quizás era su ritmo de trabajo que, comparado al de los mecánicos argentinos, aparentemente era demasiado lento).
En estos momentos críticos fue donde se acentuaron los problemas de comunicación entre pilotos y directivos de la Misión y los hombres del equipo quienes, a su vez, lo único que sabían decir en castellano era: "Dos cervezas, por favor...". Un traductor no parecía ser suficiente para pilotos y directivos, menos aún para los 750 integrantes del GRUPO, y se detectaba el nerviosismo de la incomunicación. Ya gesticulaciones y esfuerzos de memoria para recordar cómo se decía "tapa de cilindros" en inglés, aprendido seguramente en el colegio secundario, no eran suficientes para superar la barrera del idioma que, en algunos momentos, adquiría proporciones más que de barrera, de Muralla China. Algunos, ante la desesperación, apelaron a términos de las series de TV que se dan en la Argentina. En un momento el traductor se fue a comer un pancho y hubo esbozos de pánico. ¿Sería el problema del idioma el "Exocet" que convertiría a las dos máquinas del equipo argentino en réplicas de la Fragata "Sheffield" y del "Atlantic Conveyor"?...

24 Horas de Daytona de 1993
El Oldsmobile Cutlass Nro 25 que
tripularon Satriano, Acuña, Oyhanart y Ramos alternativamente y un aterrizaje

Finalizado el auto de los "sobrenombres", se vio la luz al final del túnel. "Cocho" y Aventin empezaron a girar con tranquilidad, como se les había pedido, mientras el cambio de motor se demoraba por incompatibilidad de un adaptador de la bomba de aceite primero, y de la correa de distribución después. "¡Suerte Maula!"...
La prueba de que los pilotos argentinos son locos pero no estúpidos, la dio el hecho de que los tripulantes del auto que giraba se amoldaron a un andar muy tranquilo, la segunda tanda se completó sin problemas y se encararon las pruebas nocturnas sin, tampoco, mayor novedad. De lo que sí se dieron cuenta rápido fue de que la diferencia de velocidad con los prototipos (y con los punteros de la propia categoría) no era para tomar a la ligera. Especialmente en los tramos rápidos, y en el peralte sobre todo, era impresionante ver a los GTP pasar a los demás como cambiando una goma, problema que Juan M. Fangio II nos comentaba con preocupación.
"No es que sea culpa de nadie, es que hay tanta diferencia de velocidad que a veces te agarrás cada susto...Un par de veces me tuve que parar sobre el freno". Un ojo en la pista y el otro en los espejos, fue la consigna.
Mientras una tripulación giraba sin problemas, la otra mostraba signos de profunda preocupación viendo a su medio de locomoción destripado. Cuando faltaban cinco minutos para terminar las pruebas nocturnas se conectó el último cablecito y el motor fresco arrancó.
EL GRUPO abrió paso. Se encendieron las luces del auto. Si en ese momento hubiera bajado Cristo a presentarse en la Tierra para dar a conocer su Voluntad a los Hombres, le habrían dicho que se corriera, que salía el auto argentino... La cola del Oldsmobile albiceleste dobló a la derecha seguido por la multitud. Yo cambié el rollo y los seguí para encontrarme con el auto de vuelta a los pocos metros. Dado que sólo faltaban dos o tres minutos para finalizar la sesión, no permitieron que el coche saliera a la pista. Al final del jueves, plagado de hechos, quedaron dos grupos perfectamente definidos; el de los que estaban tranquilos porque todo había andado bien, y el de los que habían quedado con la terrible ansiedad de confirmar si el motor nuevo era "posta" o iba a correr la suerte de su predecesor.

24 Horas de Daytona de 1993
El Toyota MKIII de P.J. Jones, Dismore y Morán, en boxes. Sobre él, los mecánicos del All American Racers trabajan afanosamente. Al final, obtuvieron el rédito mayor al llevarse esta edición de las célebres 24 Horas

Viernes con sonrisas

El auto patrocinado principalmente por las entidades bancarias (de la Ribera y Horizonte) quedó guardado para no correr riesgos, y el otro permitió que su tripulación circulara sin inconvenientes. Los ánimos se levantaron y la tranquilidad volvió a reinar.
Aventin registró 1m58s30 en clasífica y Oyhanart, 1m59s09. Los demás estaban por sobre los dos minutos para la vuelta, no porque no pudieran andar más rápido sino porque obedecían a la consigna de no arriesgar.
Del otro lado de los boxes, otro argentino salía a la pista, Daniel Urrutia, hijo del recordado acompañante de Fangio (radicado en Miami desde hace varios años, socio y cuñado de Tato" Ferrea), compartía plaza en un Camaro GTO ubicándose en el puesto 222 en la grilla de partida. Los Toyota GTP, por su parte, con algunos problemas después de haber pulverizado el récord de la pista, levantaron campamento y se fueron a los garajes con los dos primeros lugares de la grilla, la "pole" correspondiendo a P.J. Jones con 1m33s875 y Fangio a su lado con 1m34s662. La estrategia de Toyota era muy clara, de acuerdo con las declaraciones del Jefe de Equipo Gary Donahue: "Vinimos a ganar esta carrera".
Detrás de los autos del All American Racers se alineaba un grupo de Jaguar, Porsche y el Nissan de MoMo a la pesca en caso de que les pasara algo a los Toyota. Todos con tripulaciones experimentadas que saben cómo se corren este tipo de pruebas.

En marcha

A las tres de la tarde en punto del sábado 30 salió el pelotón a dar la vuelta de precalentamiento y el pace-car se metió en boxes justo cuando los Toyota estaban por pasarlo por encima, ansiosos de tomar la punta y sacarle 15 vueltas al tercero en las primeras dos horas... Francamente, parecía una carrera a diez vueltas por la forma en que pasaban.
A las tres horas ya le habían sacado una vuelta al Nissan-MoMo, al Porsche de Wollek y al Jaguar de D. Jones. Los demás estaban con dos y más vueltas menos.
Los argentinos, al tranquito y sin alarde, se mantenían dentro del plan a rajatablas, con los cambios de piloto y paradas perfectamente sincronizadas.
A las tres horas, el auto de Aventin / López / Landa / Morresi marchaba 299 en la general y 119 en la clase, aunque el progreso más interesante lo había hecho el otro, Oyhanart / Satriano / Ramos / Acuña que, del puesto 419 al principio, había avanzado al 34 antes que cayera la noche del sábado.
El dueño del equipo, Dale Kreider, nos comentaba: "Lo están haciendo muy bien y mejorarán cuando tomen un poco de ritmo. Les pedimos que giren entre 2m05/2m08 y así están andando". En efecto, al caer la noche "Cocho" se acercó mucho a los 2 minutos por vuelta y tuvo que "levantar" para volver al plan: "Ahora que nos amoldamos y encontramos ritmo, hay que tener cuidado con los autos más lentos, así como con los prototipos, durante la noche".
Imprevistamente, el Toyota Nro 99 de Fangio se detuvo en boxes perdiendo 10 vueltas y bajando del segundo lugar al sexto. Dan Gurney nos había dicho un par de horas antes: "Se puede decir que las cosas van de acuerdo con el plan, pero en estas carreras nunca se sabe qué va a pasar, de modo que hay que esperar, ver qué pasa y recién entonces... planear", rematando con una cómplice sonrisa.
Con Fangio retrasado, la horda se pasó la lengua por los colmillos y comenzó a perseguir al solitario Toyota Nro 98, aún al tope de la clasífica.
En GTS, la esperada tenida entre los Oldsmobile del Rocketsports y los Ford de Roush estaba al rojo vivo mientras que el cuco de los Camel Lights, el Acura-Spice de Parker Johnstone, entraba a los garajes para cambiar motor apenas seis minutos después de la largada, dejando la puerta abierta a quien quisiera el trofeo. En GTU, el Nissan de Leitzinger y Kurtz comandaba las acciones pero claro, recién, empezaba a anochecer sobre la Costa Este de los Estados Unidos... Fangio, con inconvenientes, quedó decimotercero dejando a P.J. Jones adelante. "La primera vez se rompió un seguro de la caja. Ahora el problema es otro, probablemente eléctrico, quizás el alternador", fue la explicación de Gurney. El Campeón quedaba con 17 giros menos, diferencia que se acortaría debido al abandono de los autos de adelante. En efecto, insólitamente, dada su reputación de autos Ilegadores, los Porsche del Joest Racing quedaban de lado.
Con las luces prendidas, el escenario empezó a cobrar verdaderas características de carrera de larga duración y, mirando el reloj, nos dábamos cuenta de que todavía ni habíamos llegado a la mitad.

LOS ARGENTINOS CADA 3 HORAS
Fangio / Eagle Toyota
Misión Argentina Nro 23
Aventín Lopez Landa Morresi
Misión Argentina Nro 25
Oyhanart Satriano Ramos Acuña
Urrutia
Chevrolet Camaro
Hora
General
Clase
General
Clase
General
Clase
General
Clase
3
2
2
29
11
34
12
22
7
6
8
4
19
7
27
9
21
8
9
3
2
20
7
35
12
17
6
12
3
2
34
12
32
10
22
7
15
3
2
34
12
24
8
19
5
18
Aban
Aban
36
12
23
8
19
5
21
34
11
27
9
16
5
24
34
11
25
8
18
5

Fangio siguió con problemas, desde el reemplazo del parabrisas hasta cuestiones eléctricas. Los dos Oldsmobile del Rocketsports, casi al unísono, también dejaron el camino abierto a los Ford, con un problema metalúrgico en los árboles de levas. Paul Gentilozzi, regente del equipo, trató de comprar una plaza en alguno de los autos argentinos lo que, obviamente, dadas las características de la Misión del TC, no fue posible. Gentilozzi trataba de conseguir algunos puntos para el Campeonato...
Antes de la medianoche el equipo de la ACTC empezó su letanía. El auto Nro 25 rompió un soporte de la barra antirrolido trasera, lo que lo mandó a los garajes casi dos horas.
Adelante, el equipo Jaguar se veía reducido a un solo auto y el otro argentino, Urrutia, se mantenía siempre dentro de los diez primeros puestos de su categoría, donde se mantuvo por la duración de la prueba.
Ante la falta de expeditividad de los mecánicos del equipo, Oyhanart reclutó sumariamente a los miembros del grupo, quienes tomaron la ley en sus manos, además de las herramientas, y se pusieron a reparar el daño.
Recién pasadas las doce, el otro auto, sin problemas, circulaba tranquilo y consistentemente, llegando a estar séptimo en su categoría hasta que, con la caja herida, entró a boxes.
Entre los prototipos, el Jaguar de Davy Jones había conseguido desplazar a P.J. de la punta y Fangio, aunque con una docena de vueltas menos, estaba tercero. Entre los tres mantuvieron por varias vueltas un duelo impresionante, casi como obviando el hecho de que todavía faltaban varias horas.
Los autos de la Misión, ya reparados, empezaron a acumular vueltas, manteniéndose dentro de la primera docena en su clase.
"Cocho sintió que el auto se movía de adelante y decidió entrar a inspeccionar", nos decía Aventin. En efecto, una anclaje de una parrilla de suspensión delantera provocaba una nueva visita a los garajes. Ya habiendo tomado total control de la situación, Oyhanart, Pablo Satriano y sus colaboradores devolvieron el auto a la pista en una hora. Eran las cinco de la mañana.
Estaba amaneciendo y las cosas parecían haberse estabilizado hasta que nuevamente el 23 entró a boxes, con problemas de diferencial. A las ocho, el Toyota de Fangio da la clásica seña del "no va más" con el cuatro cilindros reducido a dulce de leche (se salió una biela).
Definitivamente, el 23 de la ACTC necesita un cambio de embrague. Aún así, a pesar de todo, los argentinos no se rinden y vuelven a salir... para ser cacheteados por el embrague "kaput" del otro auto.
Urrutia sigue con su andar regular, ahora entre los cinco primeros de GTS. La noche había quedado atrás pero todavía faltaban seis horas en las planillas... Unos doce litros de café por medio, seguíamos la vigilia. De los boxes a los garajes, de los garajes a la pista y vuelta.
La repetición de problemas en ambos autos, una constante en estas 24 Horas de Daytona para la Misión Argentina, golpea nuevamente, esta vez con un anclaje de suspensión en el Nro 25. Oyhanart y compañía vuelven a completar la tarea en tiempo récord.
A partir de allí se acercan el mediodía y las últimas tres horas... Pero todavía faltaba un golpe de escena para completar la mañana: el Jaguar se detiene en la zona de mixtos con el varillaje de la caja roto. Toyota ve la posibilidad y descuenta tres de las siete vueltas que separaban a los dos prototipos. La esperanza es efímera puesto que P.J. Jones entra a boxes con inconvenientes mecánicos. El Jaguar vuelve a salir, sus doce cilindros en perfecta sincronización y, aparentemente, sin novedad.
En GTS la punta había quedado firmemente en manos de los Mustang del Roush Racing con la firme intención de darle a Ford su noveno triunfo consecutivo en Daytona. Aun con detenciones no programadas, los dos autos se mantenían sólidamente primeros en su categoría y hasta en algún momento, al empezar los aban-dono de los prototipos, eran serios candidatos a la general...
Adelante, el Toyota 98 mantenía la presión sobre el Jaguar, cuatro vueltas adelante. "El auto venía perfecto y de pronto se paró. Una válvula...", declaró Davy Jones mientras dejaba el Jaguar versión Le Mans, estacionado.
Ahora la cosa estaba entre el Toyota y el MoMo-Nissan, separados por apenas una vuelta. La alegría ante el abandono del Jaguar resultó efímera para el equipo de Gurney porque casi inmediatamente el Toyota debió entrar a boxes, dejando la punta al Nissan, por primera vez encabezando la general, con una hora y media por delante. Vuelve a salir el Toyota iniciando la persecución. Parecería que esta carrera no es para ellos; o, quizás... Gianpiero Moretti salió lentamente de la pista, bajó al pasto y se bajó del auto acabando con los sueños de una victoria en Daytona. ¿El motor? Finado. Parecería ser que después de todo, los astros decidieron que Dan Gurney se merecía Daytona...
Los argentinos, fieles al plan iniciado casi 24 horas antes, seguían en su ritmo. Lo que no sabían era que todavía les quedaba un disgusto en carpeta: el 23 entra con una parrilla de suspensión rota; ahora, la del otro lado. Muchas cosas se podrán criticar, decíamos al principio, pero si hay algo que esta gente nunca hizo, fue bajar los brazos. Volvió a aparecer el equipo de soldadura, volvieron a tirarse abajo del auto y volvieron a poner el coche en la pista. Esta vez, como faltaban apenas minutos para la finalización, se juntaron y dieron las últimas dos vueltas de la mano".
En GTP, Dan Gurney y All American Racers finalmente conquistaron Daytona. No fue una victoria contundente pero, che, yo agarro un primer puesto en las 24 Horas de Daytona de cualquier forma que llegue...
Una picardía lo que le pasó a Daniel Urrutia a menos de una hora del banderazo. La correa de distribución fue la causa del abandono después de unas 24 horas de impecable regularidad.
Hay mucho para reflexionar. De la Misión de la ACTC, por supuesto. Ya muchos estarán discutiendo lo que se hizo mal y lo que hay que pulir si se pretende volver a Daytona. No había experiencia previa y eso jugó en contra. La semana que viene nos explayaremos sobre el tema, pero que quede la imagen bien clara de un equipo que superó todo tipo de problemas, quizás considerados insolubles para cualquier otro que no tuviera el sentido de férrea determinación de los integrantes de este grupo.
Para los que quieran empezar a discutir sobre el tema, simplemente tengo una pregunta: ¿Qué otro equipo particular terminó la carrera con los dos autos en la pista?...Si me lo pueden contestar, empezamos la discusión.

Texto y Fotos Héctor Cademartori
(Enviado especial a Daytona, EE.UU.)

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24 Horas de Daytona de 1993

24 Horas de Daytona de 1993
Desazón en el rostro de Juan Manuel Fangio Jr. mientras charla con un asistente. El impulsor del Toyota obligó al abandono del argentino Campeón cuando recuperaba terreno con ambición suprema

24 Horas de Daytona de 1993
Telefoto de AP. Un espectacular despiste previo de David Brabham con uno de los Jaguar oficiales; los tres autos abandonaron, pero Davy Jones estuvo en la punta

24 Horas de Daytona de 1993
El primer Porsche clasificado (5to) en el que compartieron la conducción Dyson, Weaver, Cobb y Forbes-Robinson

ORDEN DE LARGADA

98 - P.J. Jones - Dismore - Moran
All American Racers Toyota
1m33s875
a 219.660 Km/h
99 - Fangio - Wallace - Acheson
All American Racers Toyota
1m34s662
6 - Sullivan - Haywood - Robinson
Joest Porsche
1m36s198
30 - Moretti - Bell - Paul Jr. - Migault
Momo Racing Nissan
1m36s419
7 - Winter - Wollek - Jelinski - Reuter
Joes Porsche
1m37s140
2X - Jones - Pruett - Goodyear
Jaguar
1m38s511
3X - Andretti - D.Brabham - Nielsen
Jaguar
1m39s412
32X - J.Andretti - D.Brabham - Nielsen - Jones
Jaguar
1m41s194
16 - Dyson - Weaver - Cobb - Forbes-Robinson
Dyson Porsche
1m42s848
31 - Gentilozzi - Baldwin - Schroeder
Rocketsports Oldsmobile (GTS)
1m44s437
20 - Hotchkiss - Adams - Kirby - Cord
Hotchkiss Racing Porsche
1m44s609
51 - Brassfield - Fish - Robinson
Rocketsports Oldsmobile (GTS)
1m44s772
(24) 22 - Urrutia - Rubright - Whipp - Josey
Southern Racing Chassis Camaro
1m56s673
(27) - Morresi - Landa - Aventin - Lopez
Team Argentina Oldsmobile
1m58s728
(35) 25 - Oyhanart - Satriano - Ramos - Acuña
Team Argentina Oldsmobile
2m00s043

IMSA 1993 ROLEX
24 HORAS DE DAYTONA

30 - 31 de Enero de 1993

Pos Nro
  Vueltas
1 98
P.J.Jones - Dismore - Morán
Toyota (GTP)

698

2

11

Kendall - Dallenbach - Gordon - Buhl
Ford (GTS)

688

3

15

Fergus - Stevens - Martin
Ford (GTS)

686

4 1
Millen - O'Connor - Morton
Nissan (GTS)
668
5

16

Dyson - Weaver - Cobb - Forbes Robinson
Porsche (GTP)

655

6

30

Moretti - Bell - Paul - Sigala - Migault
Nissan (GTP)

645

7 36
Jelinek - Grooms Downing - McAdam
Mazda (L)
645
8

17

Gooding - Pezza - Cooper
Ford (GTS)

638

9 82
Greer - Bacon - Uria - Meea
Mazda (GTU)
623
10

2

D.Jones - Pruett - Goodyear
Jaguar (X)

618

18

22

Urrutia - Rubright - Whipp
Chevrolet (GTS)

551

25

25

Oyhanart - Satriano - Ramos - Acuña
Oldsmobile (GTS)

500

27

99

Fangio - Wallace - Acheson
Toyota (GTP)

481

35 23

Aventin - López - Landa - Morresi

Oldsmobile (GTS)
425

Promedio del ganador. 166.567 km/h
Distancia total . 698 vueltas. 3.998,9 Km
Margen de victoria. 10 vueltas y 11.33 segundos

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Historia de hombres y máquinas

Por Gustavo Ernesto Lopez

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