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Historia de Maserati

 

De la Post Guerra al Retiro.

 

Por Enrique Sanchez Ortega

Revista Corsa 486. 17 de Setiembre de 1975

 

Al terminar la guerra la fábrica vuelve con todas sus fuerzas al nuevo campo de batalla deportivo. Resurgen los coches del tridente en las categorías sport y tras los espectaculares Mercedes W196, el monoposto 250F de Módena retoma el liderazgo en los Grand Prix. Es la época de los corredores argentinos dominando el panorama que llegó a su apogeo con el Titulo Mundial de Fangio en 1957 corriendo para la casa.

 

El debut de la escudería Milan no puede dejar de medírselo como una empresa, si se quiere, aventurera con mucho de romanticismo. Lo que no le impedía llegar a obtener una practica efectividad. Y el GP de Niza lo ganó Villoresi con una 4CL, delante de un poderoso Alfa 308 (modelo con el que Oscar Gálvez ganó su Grand Prix Internacional aquí en Buenos Aires) y Raymond Sommer con un Delahaye con compresor de Chaboud.

Cronológicamente, este inicio de temporada de 1946 se continuó con una seguidilla del triunfos del mismo Sommer cuando el piloto francés hizo el ventajoso cambio por una 4CL. Que se cortó en el GP de St. Cloud, una insólita carrera preparada para inaugurar un tramo de la autopista Paris - Versailles que incluía 600 metros encajonados, y trabados recorridos de altos cordones por entre las calles del pueblo. Allí volvió a retomar la conversación una Alfetta (Alfa 158). En Albi, Nuvolari ya avejentado pero siempre emprendedor y disfrutando de su legendario espíritu combativo retomó el triunfo para Maserati. Esa vez a bordo de otra 4CL que le había sido prestada por Platé. Todo aquel manojo de carreras de tanteo constituían, sin duda, el campo en que se estaban moviendo nuevamente todos los mismos actores de bastantes años antes pero con las características de renovados pioneros.

A través de este periodo, los fabricantes pudieron detectar que los Alfetta con sus compresores de doble etapa estaban volcando la balanza a su favor. La casa del tridente hace un primer intento de aplicación de un sistema similar de sobrealimentación por doble compresor a través de un desarrollo individual de Ruggeri en una carrera asilada y sin éxito. Dejando de lado los resultados locales (léase continentales), la escudería Milán se aprestó con todo para una expedición de avanzada hacia las 500 Millas de Indianápolis. Lo llevaron a Villoresi con un ocho cilindros 8CL; pero no consiguieron nada mejor que un séptimo puesto -encomiable- ya que intermitentes problemas en los magnetos lo obligaron a detenerse en el box durante 34 minutos en total.

La primera salida transoceánica de los italianos tuvo el mismo significado histórico que Niza, que con su Grand Prix fue la reapertura del automovilismo. USA fue el parámetro para ver como estaban las cosas después de tantos años de odio y tiros. Volvieron contentos luego de ser bien recibidos. Se cerraba una brecha en el ánimo de los pueblos terminando una funesta etapa para entrar en un glorioso periodo deportivo.

Ese ánimo trascendió a Sudamérica y la Argentina resuelve organizar su primer Grand Prix para inaugurar la temporada 1947, invitando a pilotos y máquinas europeas. La batalla fue sin cuartel entre Varzi con su potentísimo Alfa 12 cilindros tres litros y Gigi Villoresi quien terminó con los embates de Alfa ganando las dos carreras de Buenos Aires con una nueva versión de la 4CL ahora con chasis tubular y mejoras sustanciales en el motor. En Rosario fue el desquite final de Alfa: ganó Varzi en la última prueba de aquella temporada.

Mientras tanto en Europa se abrían las puertas del Salón de Ginebra donde Maserati dejó la producción exclusiva de coches de competición para entrar en el mundo de los productores comerciales de más amplio mercado, presentando la "berlinetta" A6 de 1500 cm3 exquisitamente carrozada por Pininfarina. Fue una máquina histórica que señaló el comienzo de una brillante dinastía de modelos de 6 cilindros de un solo árbol a la cabeza que sirvieron como base directa para los coches de la categoría sport (de carrera) donde ya habían descartado el compresor para las series en producción.

En cambio los compresores dominaban -en contraste- la Formula 1, a pesar de las tentativas francesas con sus Talbot y Delahaye aspirados que obtuvieron sus satisfacciones en el GP de Pau y en la Isla de Jersey. En esta última ganó Reginald Parnell. De las máquinas italianas, las 4CL fueron las que aseveraron esta afirmación. Destacándose la 4CL de Sommer que ya disponía de un efectivo compresor de doble etapa.

En mayo de 1947 los hermanos Maserati sienten que a pesar de los años (décadas) de relación armoniosa y productiva con los Orsi, necesitan una libertad de acción a la cual no podrán nunca acceder en los establecimientos de Módena. Sin que ellos dejaran de sentir a la fábrica como algo realmente propio. Ernesto, Bindo y Ettore abandonan definitivamente aquel que fuera su ambiente natural y espiritual para mudarse nuevamente a Boloña luego de una dolorosa separación. Allí, al finalizar el año, funda una nueva marca: la OSCA (OFFICINA SPEZIALIZZATTA COSTRUZIONI AUTOMOBILI). Atrás dejaron también al ingeniero Guerino Bertocchi, quien estuvo en la compañía desde su fundación, participó junto a los Maserati en muchas carreras como mecánico-acompañante, en muchas Mille Miglia y se mantuvo como piloto de pruebas de Maserati hasta no hace mucho. Lo sucedió su hijo, el ingeniero Aurelio Bertocchi, a cargo de la producción en la Via Ciro Menotti de Módena y, a instancias de él, se construyó el museo de la marca. Los Orsi permanecieron quedándose con la insignia de una tradición gloriosa y el nombre del mismo fundador: Alfieri Maserati.

Estas mudanzas trascendentales pasaron, sin embargo, desapercibidas a los ojos de los deportistas para quienes lo importante era que la actividad (y la marca) seguían con todo furor y en aumento. El progreso de las Alfetta se hacia más evidente a medida que transcurrían las carreras. Parecía que el destino se había propuesto hacer imposible cualquier tentativa por derrotarlas de manera contundente. La auto justificación para ese momento decadente de Maserati la encontraron en el apoyo que le estaban dando a la "berlinetta" MA6 y los derivados tales como las barchetta litro y medio de "corsa", las que estaban salvando, dentro de sus limites, las papas del fuego.

Para colmo, en esos días ingresa al campo de juego Ferrari, ya como marca creada por Enzo Ferrari. El primer modelo es el tipo 125: un 12 cilindros de 1.5 litros que inmediatamente se convirtió en un dos litros. Para atajar el nuevo golpe, la casa Maserati construyó una "berlinetta" de igual cilindrada y sucesivamente un "spider biposto" muy particular con chasis tubular de diseño totalmente nuevo. Las inscribieron por primera vez (dos ejemplares) para la carrera efectuada luego de la reapertura del circuito de Módena bajo la denominación A6GCS (de un solo árbol en estas primeras series). Una para Alberto Ascari y la otra para Villoresi. Resultado: ganó Ascari.

 

SALE A COMBATIR CONTRA LA ALFETTA

 

Al separarse los hermanos Maserati de la fábrica los modelos en producción estaban pasando por una crítica faz evolutiva. Atribuible a la evolución imperiosa de las recién nacidas seis cilindros, la actualización de la 4CL para los reñidos Grand Prix y la dura amenaza de los Alfa 158. Pero la base de este enfrentamiento surge de las diferentes concepciones técnicas como resultado de la filosofía que se aplicaba, en primera instancia, para cada uno de los modelos rivales (por motivos comerciales o diferentes requerimientos económicos o publicitarios). La Alfetta, por su lado, estaba destinada exclusivamente al equipo oficial de la fabrica Alfa Romeo. Mientras que la Maserati 4CL se construía para la venta a pilotos y equipos particulares. Así la línea de conducta institucional de estos, apoyada en una elevada calidad comercial, daba como resultado (imprescindible, por otra parte) una mecánica más simple y de fácil mantenimiento. De la equivalencia que hubo entre ambas en la preguerra, la Alfetta había pegado un salto sorprendente hacia velocidades mucho mas altas. Ya se hacía imperioso una reestructuración del modelo para intentar salir del estancamiento.

Aparte de los experimento individuales de Speluzzi por encargo de la Scuderia Milán, también en Módena estaban trabajando a todo vapor para adoptar la sobrealimentación en dos etapas y un nuevo chasis tubular para el monoposto.

Al poco tiempo nace, de ese esfuerzo la 4CLT, siglas donde la "T" evidentemente señalaba la característica del chasis: tubular. Con ese coche, Maserati se preparó para encarar con optimismo el año 1948. Ese mismo año se cumplía exactamente una década desde la aparición del tipo 4CL.

El primer paso que dió el renovado "veterano" fue justamente nuestra segunda Temporada Internacional. La que volvió a ser favorable para la marca con el triunfo de Villoresi en el Gran Premio Ciudad de Buenos Aires que se corrió en Palermo (el año anterior la carrera de Buenos Aires se hizo en Retiro), la victoria de Farina con una 8CL en Mar del Plata y nuevamente Villoresi en la última carrera de la Temporada disputada nuevamente en Palermo. Fueron cuatro pruebas y la tercera se realizó en el Parque Independencia de Rosario donde ganó Wimille con un Simca - Gordini.

El calendario europeo se abrió el 29 de marzo en Pau, donde Pagani con un 4CL de la escudería Milán se aguantó airosamente el empuje de las máquinas francesas. La presencia de Ferrari -un coche conducido por Sommer- le dio algo más de interés a los GP subsiguientes, aunque ante la ausencia de Alfa Romeo, Maserati no tenía prácticamente rivales. El rigor sobre la pista lo ponía exclusivamente la rivalidad entre equipos. En Mónaco, para la disputa de su primer GP después de la guerra, Farina con una 4CLT Milán  aventaja a Chiron -patrón de aquella vereda- defensor del azul francia de los Talbot.

En San Remo debuta un nuevo derivado de la 4CLT desarrollado por el ingeniero Massimino, trabajando en modificaciones sobre el chasis, suspensiones y el motor. Sin una denominación oficial de Maserati, se anotaron dos coches, para Villoresi y Ascari respectivamente. Debido a la gran carrera realizada por estos dos pilotos, el modelo terminó por denominarse sencillamente "tipo San Remo". En las carreras reservadas para autos sport, la A6GCS prestigiaba la marca con numerosas victorias. Pero el hecho destacable de aquella temporada fue que el mismo modelo, desprovisto de sus guardabarros individuales para cada rueda y su único faro -"cíclope"- puesto en el medio de la parrilla del radiador, desarrollaron una discreta actividad, aunque sin destacarse por el handicap que otorgaban a los livianos monopostos rivales.

 

FANGIO REEMPLAZA A ASCARI

 

Las perspectivas para 1949 se presentaban favorables ante el retiro temporario de Alfa Romeo en la Formula 1. Aunque quedaba pendiente la amenaza de Ferrari con sus motores "multicilindricos".

Como serie ya tradicional, la temporada se inaugura en nuestro país y el balance es discretamente positivo para el tridente. La primer carrera -en Palermo- fue para Ascari; la última, en Mar del Plata, donde el triunfo se lo lleva también la marca pero con la novedad de tenerlo a Fangio tras el volante.

Entre las dos pruebas, Gálvez logró su épico triunfo con el poderoso Alfa 3800 y en Rosario, Farina consigue el primer Grand Prix para Ferrari. Desgraciadamente aquella apertura deportiva tuvo un balance negativo por la tristeza que produjo la muerte del gran corredor francés Jean Pierre Wimille cuando se entrenaba, una mañana con su Simca Gordini en los bosques de Palermo. Ascari, a su vez, sufrió un accidente que lo dejó por dos meses convaleciente y apartado de toda actividad. Al retornar, y tras un arduo trabajo de "conversación" por parte de Filippini, Ascari se enrola bajo los colores del caballito de Ferrari. La oferta debe haber sido sustanciosa por cuanto la idea, madurada en su retiro convaleciente, arrastró también a Villoresi.

Pero Maserati no se iba a quedar huérfana. Una feliz intuición (feliz para la marca) hace que el Automóvil Club Argentino envié a Europa un equipo formado por Benedicto Campos y Juan Manuel Fangio, disponiendo de dos 4CLT "San Remo". Allí mismo, en San Remo, Fangio debuta en Europa triunfando, éxito que repite sucesivamente en Pau, Perpiñan y Albi. Los triunfos de aquella temporada no se circunscriben exclusivamente a los argentinos. Parnell, Soreix, los corredores de la Escuderia Platé (de Graffen y el Principe Bira) y Farina, quien de retorno a la marca se impone sobre la Ferrari de Ascari en el GP de Laussanne, aportaron también sus nombres como triunfadores.

Tal dicha no va a durar toda la Temporada. Monza marca la parábola descendente en la que semana tras semana irá cayendo la casa de los Orsi. La razón es muy sencilla de descubrir. Desde el alejamiento de los hermanos Maserati, en Módena se vivió al día, disfrutando -cuando podían- los momentos de triunfo que -paradójicamente- iban a reinvertirse para determinar la caída. Era vox populi que la fábrica no afrontaba nuevos desarrollos técnicos para mantenerse adecuados a los tiempos. Disfrutando todavía la herencia recibida dos años y medio atrás.

Para colmo, en 1950 reingresa con "tutti" Alfa Romeo. Ferrari se orientaba hacia la heterodoxa vía de la alimentación aspirada y los ingleses luchaban por hacer andar el extraordinario motor BRM de 16 cilindros con compresor que tantas dificultades -proporcionales a se exquisita mecánica- les estaba dando.

Los esfuerzos del tridente, en cambio, se limitaban casi puramente al trabajo de la escudería Milán; la que apenas consigue pruebas de importancia secundaria (salvo el GP de Pau ganado por Fangio) y carreras de Sport y Gran Turismo disputadas sólo en Italia.

Paralizada e inmóvil, Maserati arrastró (acentuando) el caos deportivo en 1951 cuando la 4CLT llevada a 1700 cm3 y la 8CLT creada para la Formula Libre resultaron sendos fracasos. El cuatro cilindros, sin embargo, le permitió (todavía) a Piero Taruffi mejorar dos marcas internacionales con su celebre "bisiluro" Tarf II de records.

El sector comercial de la fábrica seguía trabajando en base a la venta de la A6 1500 y afianzando la dos litros en base al trabajo de "vestimenta" de notables carroceros: el "spider" Frua y la "berlinetta" Pininfarina.

En 1952 la FIA introduce el Campeonato Mundial de Fórmula 2 (motores aspirados de hasta 2 litros o 500 cm3 con compresor) para enfrentar una crisis que parecía amenazar los Grandes Premios. La Ferrari, con su 4 cilindros, disponía de una eficacia que estaba aguijoneando íntimamente la conciencia de cada uno de los constructores. Esto parece que despertó el entusiasmo que parecía perdido en los Orsi. Quienes bajo la guía de Massimino y Bellentani realizaron una nueva nueva A6GCM que respondía a los requisitos de la nueva fórmula. Las reminiscencias con la vieja máquina sport se limitaban exclusivamente a los detalles, destacando así la validez del proyecto. Se mantuvieron las mismas dimensiones interiores del motor, pero cambiaron la tapa por una de doble árbol de levas a la cabeza destacada por tener debajo de ella una relación de diámetro/carrera cuadrada: 75 x 75 mm.

La seriedad de la nueva política encarada por Maserati quedó demostrada al contratar para su equipo al ya Campeón Mundial Fangio y al "Cabezon" Froilán González. Los otros dos ejemplares construidos los vendieron a la escudería brasileña "bandeirantes".

El debut de Fangio y González se produce en el autódromo de Monza. Pero el retorno del tridente estaba señalado por la desgracia: Fangio sufre un accidente (producto del cansancio que arrastraba el día de la carrera y el desconocimiento del medio) que lo dejó fuera de escena durante toda la Temporada. Todas las esperanzas se apoyaban en González y Bonetto, recién llegado. El Gran Premio de Italia puso las cosas en su lugar dando la medida real del 6 cilindros al que le habían adaptado un sistema de doble encendido. Allí González dio una demostración de manejo en un día inspirado (el "Cabezón" era piloto de notables altibajos) y se mantuvo lejos, al frente, durante 36 vueltas. Un inconveniente de combustible lo relegó a un segundo puesto, a la postre, aunque delante de las Ferrari de Villoresi y Farina y detrás de la de Ascari.

Simultáneamente y dando apoyo a la marca -"Bandeirantes" aparte-, las Maserati Platé (Modificadas por Platé en estrecha colaboración con la fábrica) piloteadas por de Graffenried y Harry Schell compartían las líneas de largada con las seis cilindros. Estas dos "Platé" no eran sino un par de monopostos de Formula 1 4CLT a los que se le habían quitado los compresores.

Ferrari se adueñó de la categoría y el mismo pronóstico se proyectó a 1953. La única alternativa de salvar los Grand Prix se llamaba Maserati. Ellos, conociendo que eran la salida, no pudieron contar con Massimino, quien interrumpió el desarrollo de un nuevo 4 cilindros dejándolo en su etapa de gestación. Convocado Gioacchino Colombo, el afamado ingeniero se puso a rediseñar el 6 cilindros en actividad produciendo una versión totalmente nueva conocida como la A6SSG.

En 1953 el tridente apenas dio un par de pinchazos aislados: de Graffenried ganó -para sorpresa general y en una inesperada concesión de Ferrari- en Siracusa, con su Maserati Platé en una nueva versión. Un modelo de transición que consistía en un seis cilindros de la primera versión sobre el nuevo chasis. Repite el liderazgo -el mismo barón helvético- en Goodwood, el GP de Eifel y en la trepada de Friburgo.

Ese mismo año la Targa Florio fue dejada de lado en manos del atropello y demostración de poderío que daban las Ferrari, para dedicar los esfuerzos a las carreras con puntaje. Finalmente el nuevo modelo de Formula Uno se puso en circulación para que en Spa, durante el Gran Premio de Belgica, Fangio y González se trenzaran en una lucha endemoniada que terminó por reventar sus respectivos medios mecánicos. Los dos hombres de punta del tridente levantaron vuelo desde la largada, y el resultado fue previsible. Las Maserati comenzaban a disfrutar mejores condiciones de velocidad, confirmadas en Reims, donde Fangio tuvo que entregar el primer puesto (y quedar segundo) a Hawthorn cuando al argentino se le rompió la caja de velocidades. Pero en Monza, uno de los más duros y combativos GP, llegó el desquite de Fangio, poniendo el nombre de Maserati otra vez a tope. El año se cerró felizmente con el uno-dos de Fangio y Pinocho Marimón en Módena donde también el tercer puesto fue para Maserati a través del suizo de Graffenried. A pocas semanas de esta alegría, Felice Bonetto partía hacia México para correr en la Carrera Panamericana con un Lancia y perder la vida en el pueblito de Silao contra una alcantarilla.

Allí se cerró también la temporada de la categoría sport donde Maserati tuvo una discreta actuación en la clase de dos litros por medio de sus nuevas A6GCS totalmente rediseñadas por el ingeniero Colombo. Tenían el mismo motor seis cilindros de los monopostos, un derivado que conjugaba una excelente tenida en ruta con excelentes prestaciones mecánicas.

Nuevos pilotos jóvenes se habían acoplado a la marca. Luigi Musso, moderada su fogosidad que lo sacó de la pista en mas de una ocasión  al comenzar la temporada, logró el titulo italiano para la clase 2000 Sport. 

Emilio Giletti ganó su clase en la Mille Miglia y en Nurburgring compartiendo la máquina con Pinocho Marimón, terminaron en segundo puesto luego de 990 kilómetros de carrera.

Nuevamente, y una vez más, la lista de pedidos en Módena va agrandándose día a día. El éxito comercial se acerca nuevamente. Aquellas primeras victorias por cuenta de clientes particulares harán que meses después éstos sean muchísimos más. Retornaban los tiempos de preguerra cuando las difundidas "veturettes" servían de primer paso para jóvenes aspirantes. Al comenzar 1954 el predominio de los modelos sport de competición de Maserati gozaban de un absoluto predominio. La A6GCS, reina y señora con su motor de dos litros, no se limitó a sí misma sino que esa lucha en la categoría y las soluciones técnicas resultantes del poder de absorción aplicado por Maserati en las carreras dieron la base para tres nuevos coches: un 4 cilindros de 1.500 cm3, otro cuatro cilindros de dos litros y un seis cilindros de tres litros.

Los Grand Prix revivieron con el cambio de Formula de dos litros a dos litros y medio, señalando definitivamente la apertura de un capitulo histórico de las carreras. La primacía, o el empeño, mejor dicho, de Ferrari, se descontaba, pero otros pretendientes entraron en el juego con planes definitivamente prepotentes. Primero entre ellos fue Mercedes, con sus motores ocho cilindros y sus renovadoras (inusuales) carrocerías. Asimismo, Lancia, que siguió su escalada apelando ahora al prestigioso técnico -quien engrosa una parte de la leyenda del deporte- que fue Vittorio Jano.

Tomado como base la A6GCM, Maserati se integró al grupo. Formó un equipo compuesto por Colombo, Giulio Alfieri y Bellentani, a quienes le encomendó la tarea de poner en carrera un proyecto totalmente nuevo. Sería la tipo 250 de Formula 1. El origen sobre el que comenzaron el desarrollo sería difícil ubicarlo, simplemente podemos tener en cuenta que no se apartaron del clásico esquema de seis cilindros cuyo diseño exterior respetaba la línea consecuente de la marca.

Un sólido equipo de primera línea, encabezado por Fangio, se aprestaba a defender el tridente al comenzar la temporada 1954 en Buenos Aires. El Grand Prix de la Argentina dejó como recuerdo dos hechos bien destacados: la despiadada lluvia torrencial, brutal, que cayó sobre el circuito durante toda la carrera (cuando Fangio, en uno de sus sabios, intuitivos o simplemente astutos movimientos ancorizó las gomas y se fue, y se fue sin que nadie pudiera atajarlo); y en segundo lugar la polémica desatada por el maestro Ugolini como portavoz de la Ferrari.

Fiel a su tradición, después del triunfo en el primer encuentro del año, Maserati puso en venta sus nuevos 250F; entre abril y julio se entregaron cuatro que cruzaron el Canal de la Mancha; una sirvió para que Salvadori hiciera su nombre en el reñido ambiente, la otra para Stirling Moss, la tercera para el Príncipe Bira y la otra para la Owen Organisation -grupo industrial que incluía a la BRM- quién la entregó a un piloto llamado Ken Wharton.

El GP de Roma los trajo de nuevo al continente y Maserati acomodó a Pinocho Marimón, Schell y Mantovani en los tres primeros puestos. En Spa se impuso el estilo -nuevamente- de Fangio. Pero el hábil piloto argentino, proyectivo por sobre todo, ya había establecido contactos con Mercedes; es más, desde tiempo atrás habia llegado a un acuerdo con los alemanes. Al llegar la carrera de Reims los impresionantes Mercedes W196 "Flecha de Plata" ingresan a la pista con Fangio al volante de uno de sus coches. Los italianos, sabiendo su inferioridad "física" intentaron una triste coalición nacional, que no dio resultado.

Poco después, en la necesidad de responder a la ofensiva alemana, Maserati llega a un arreglo con Stirling Moss, quién ya desde el Grand Prix de Inglaterra disputado en Silverstone se consideró miembro del equipo oficial. El resultado no fue lo que Maserati deseaba y las carreras por el Campeonato finalizaron tras una serie de deprimentes abandonos. Ni lerdos ni perezosos, los muchachos de Módena argumentaron que "no en vano el inglés se había ganado la fama de gran destructor de cajas de cambios...".  Afirmando, al tiempo, que las victorias obtenidas por Mercedes se debían casi puramente al aporte determinante de Fangio.

En vista de 1955, la fábrica piensa, reflexionando, en insistir con Moss. Pero el inglés se mostró negativo, si bien no se sabe hasta que punto llegó la oferta de los italianos. El caso es que la prensa peninsular en sus pronósticos al comenzar aquella temporada dijo que Stirling Moss "prefirió el rol mas humillante de segundo piloto de Mercedes al de "caposcuadra" en Maserati". La elección en Módena recayó sobre el francés Jean Behra.

El ocho de enero Bira inauguró la estación conquistando para Maserati un disputadísimo GP de Nueva Zelandia no puntable. Pero el inmediato GP de la Argentina aclaró el panorama poniéndolo ante las perspectivas reales y que parecían definitivas 

cuando Fangio se adjudica un amplio triunfo en el Autódromo de Buenos Aires con su W196, ya desde la temporada anterior sin carenado. De esa forma y por lo imbatibles que fueron el otro año, en 1955 nuevamente Mercedes -de entrada- dio muestras de seguir con la batuta en la mano...

Los Maserati 250F a pesar de sufrir algunas penas con el sofisticado sistema de transmisión transversal y el puente De Dion, demostraron a las claras ser los monopostos de comportamiento más regular, fáciles de conducir y de adecuarlas a las circunstancias. Referencias a las que los pilotos que tuvieron oportunidad de competir al mando de tamaño privilegio (caso Bitito Mieres, por ejemplo) no dudaron en hacer hincapié cuando tuvimos oportunidad de charlar sobre el tema.

El audaz piloto Nro 1 de Maserati, Jean Behra, eficaz colaborador del equipo en la parte mecánica con sus ajustadas apreciaciones sobre la puesta a punto, correcciones, etc., ganó el GP de Bordeaux delante de sus dos compañeros, Musso y Roberto Mieres. Sólo un par de carreras más fueron para Maserati aquel año.

Mientras los italianos apuraban el reordenamiento de sus convulsionadas ideas, apresuradas por el desastre en el Campeonato Mundial, se movilizaron a Venezuela para la disputa del Gran Premio reservado exclusivamente a coches sport. Fangio, ya tres veces Campeón Mundial, retornaba ocasionalmente (para cada circunstancia elegía lo mejor) a Maserati llevando al triunfo al potente biposto tipo 300S, como si pudiera ser de otra forma, por ley.

No obstante, la tres litros, especuladora de tanta energía, no era la única manifestación de la marca en la categoría sport. La 150S de 1500 cm3 triunfó con Behra como único representante, prestigiando el modelo tras una dura lucha contra los aguerridos Porsche (dueños de casa) y los EMW (Eisenacher Motorwerke) de Turingia, Alemania Oriental. También había retornado la clásica dos litros, la máquina -aparentemente- predilecta de Módena para disputar los 1.000 Kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires corriéndola en pareja Grandío y Faraoni, dos antiguos conocidos nuestros. Quienes terminaros terceros absolutos. El mismo modelo finalizó cuarto en la clasificación general de la Mille Miglia. El retiro de Musso significó una merma importante en los resultados de la "Officina" mediando la década.

En las pruebas menores, la A6GCS seguía derrotando a los Gordini y a las Ferrari Mondial en circuitos, rutas abiertas o carreras en trepada. Así consiguieron los títulos máximos italianos para las clases 2.000 y mas de 2.000 cm3

 

ADIOS A LA AMADA

 

El retiro de Mercedes de las carreras era ya previsible. Pero igual provocó numerosos cambios dentro de los equipos que perduraban para 1956. El hombre más solicitado y obviamente mejor pagado era Fangio, quien pasó a Ferrari junto con Musso. Mientras en Maserati es bien recibido Stirling Moss, el hijo pródigo ... Libre ya el campo de la obsesionante presencia alemana, Ferrari apela al motor de ocho cilindros derivado de Lancia mientras que Maserati se mantiene confiando en el seis cilindros sobre la 250F. Y Fangio vuelve a ganar el GP de la Argentina, primera fecha del calendario.

Pero ese mismo año se disputaban los 1000 Kilómetros de Buenos Aires que por primera vez otorgaban puntos para el Campeonato de Marcas. El tema de la lucha Ferrari vs Maserati se extiende a la categoría sport. Ferrari disponía de una notable ventaja a través de la diversidad de máquinas dispuestas de diversas cilindradas: 4.900, 4.500 y 3.500 cm3. Sin embargo -y con extraordinario mérito- fue la Maserati 3 litros (considerablemente más chica) de la pareja Moss-Menditeguy quien pasó puntera al finalizar la carrera. Mientras la chiquitita 1.500 de De Tomaso-Tomasi se clasificó cuarta en la general y -por supuesto- primera en su clase.

Esta amplia victoria hizo pensar en horizontes más amplios a las jerarquías en Módena. Como primera medida adoptada se descontinúa la producción de la A6GCS, la bienamada favorita de la fábrica y de tantos particulares. Se imponía algo nuevo para enfrentar a las nuevas Ferrari Testa Rossa y asi nace la 200S de 4 cilindros.

Para la Mille Miglia se termina de armar otro nuevo ejemplar: la 3.500 cm3 de seis cilindros con la cual irían a la lucha directa contra las Ferrari de 4 y 12 cilindros de una misma cilindrada.

Interrumpido momentáneamente el Mundial de Marcas, el enfrentamiento entre monopostos volvió con el GP de Mónaco. Donde se pudo medir el alto grado de eficacia de Ferrari y la inesperada capacidad deportiva de los Vanwall, así como una notable evolución (más que notable, diríamos permanente) de Maserati que llevó a Goodwood una 250F experimental alimentada a inyección para Stirling Moss que obtuvo una convincente victoria.

En los 1.000 Km de Nurburgring una 300S conducida alternativamente por Moss, Behra, Taruffi y Schell demostró -ganando- su vigencia. La ventaja de dos puntos conquistada sobre Ferrari a esa altura del Campeonato parecía indicar que el título quedaría en Módena.

La definición del título sobrevino con la carrera sueca de Kristianstad. Ferrari llevo sus 3.5 litros de 4 y 12 cilindros. Maserati las 300S. Y aunque todavía en periodo de experimentación, un nuevo y sensacional sport de 4.500 cm3 con motor de ocho cilindros en "V" denominado 450S. Para parar la neta ventaja numérica de Ferrari, Moss tomó a su cargo la 300S de Villoresi-Schell para salirse de pista poco después. Un incendio en boxes destruyó el coche de Behra esfumándose así un título que para Maserati "ya estaba en casa". Y fue dignamente arrebatado.

La desilusión exigía una revancha que llegó con la Formula 1, en el GP de Italia, donde realmente se jugaba un prestigio por las características localistas de la "corsa". Tras una serie de roturas y detenciones en el box de Ferrari, Moss se afianzó en la punta con un nuevo derivado de la 250F. Un ejemplar único al que le colocaron el motor inclinado respecto al eje longitudinal. El cardán, al pasar por el costado de la butaca del piloto, permitía que el coche fuera notablemente más bajo. La serie continuó con repetidas afirmaciones de Moss: Primero con el monoposto en el GP de Austria, ganador con la 300S en el GP de Venezuela delante de la Ferrari de Fangio, el Tourist Trophy australiano y en Nassau. El español Godia ganó (por primera vez) la copa del Salón en Monthlery con la tres litros.

Los tradicionales cambios de finales de temporada lo pasaron a Moss a la Vanwall (quizá como consecuencia de un espíritu patriota) y Fangio vuelve a Maserati. Ya "el Chueco" abrió la temporada 1957 con una 250F todavía mejorada en el chasis, la estructura y el motor. Ese Gran Premio de la Argentina determinó la absoluta superioridad de la marca cuando los cuatro primeros puestos quedaron en manos de Fangio, Behra, Menditeguy y Schell respectivamente con máquinas del tridente. Quince días después, Fangio y Behra cierran con su primero y segundo la Temporada Argentina con el GP de Buenos Aires

Intermedia, como era tradición, los clásicos 1.000 Km de la Ciudad de Buenos Aires dieron comienzo al Mundial de Marcas. Ferrari trajo la 3.500 cm3, Maserati la 300S, la 450S completamente rediseñada en su chasis por Colotti y la 350S particular a cargo de Piotti - "Cachorro" Bonomi. La ocho cilindros de Fangio - Moss se mantiene al frente hasta romper la transmisión y Ferrari se llevó los puntos.

En Sport las cosas iban bien a pesar de la apertura. En Cuba ganó Fangio con una 300S mientras que las 12 Horas de Sebring terminaron cuando Fangio y Behra cumplieron el tiempo delante del resto a bordo de una potente ocho cilindros.

Moss corrió ese mismo coche en la Mille Miglia con muy poca suerte.

Mas allá de las carreras la fábrica perseguía otros objetivos. En el Salón del Automóvil de Ginebra se presentó la 3.500 GT carrozada por Touring, piedra fundamental que dio pie a una larga supervivencia -desde entonces- de la marca.

En Siracusa y posteriormente Mónaco vueltos los ojos a la F1, probaron un nuevo coche impulsado por un motor de  12 cilindros en "V" resultado no sólo de la búsqueda de potencia (era lo de menos porque sobraba) si no de un par motor, una cupla más favorable y un mejor equilibrio general. En esa última carrera Ferrari dominó contundentemente.

Los festejos no podían detener la maquinaria ante la vecindad de las grandes fechas. Los 1.000 Km de Nurbugring y las 24 Horas de Le Mans fueron desastrosas para las grandes 4.500 cm3. Si no rompían resultaban declaradamente imbatibles, pero se rompieron dejando la victoria para Aston Martin y Jaguar, respectivamente. A Le Mans había concurrido una espléndida 450S cerrada con una carrocería de Zagato sobre un diseño Costin.

En F1 (Fangio ganó el GP de Francia en Rouen) las Maserati eran favoritas en base a su solidez y a las prestaciones que la ponían por lo menos a la par de las máquinas inglesas pero muy por arriba de la Ferrari. La única desventaja que el tridente daba como handicap al resto era el elevado consumo que los obligaba a detenerse más en boxes. La única forma de sobrellevar el inconveniente radicaba en un organizado y eficaz trabajo de mecánicos y la muñeca de Fangio que sin ir mas lejos le permitió conquistar su quinto y último Campeonato Mundial (aquel de 1957). El entusiasmo no privó sobre la responsabilidad y volviendo al Mundial de Marcas, la 540S de Behra - Moss se adjudica el GP de Suecia. Pero en Venezuela, al resolver el titulo y siendo la marca favorita, una serie incalculable de desgracias (incendios y choques incluidos) no le permitieron, una vez más, el acceso al titulo.

Quedaba el Campeonato de Fangio y el Europeo de la Montaña para la clase 2.000 con la 200SI. Y si vale como consuelo, la consecuente fidelidad de la clientela.

Al finalizar 1957, a las redacciones de los diarios italianos llegó un lacónico comunicado: "La Maserati que en el corriente año se adjudicó el Campeonato de Conductores de Formula 1 y el Campeonato Sport Europeo de la Montaña, ha decidido abstenerse de la participación oficial en las competencias automovilísticas. La Maserati, en cambio, mantendrá el servicio de la clientela deportiva, la propia asistencia técnica, producción y experiencia, e incrementará la construcción de coches de gran turismo".

Todas las especulaciones y conjeturas en torno al retiro se apagaron de improviso cuando el 1 de Abril de 1958 la Maserati entro en el régimen de administración controlada. No obstante, seguía presente en las carreras de forma no oficial la última versión de la 250F. El máximo escalón alcanzado por una 

marca que supo entremezclar sus positivas concreciones materiales con una tradición de agonías y resurgimientos envueltos, desde aquel primer taller boloñés, en un medio que siempre fue leyenda y magia respetada. Para nosotros ese espíritu seguirá, no sólo por nostálgicos con permanentes evocaciones neuróticas, si no porque resulta que un argentino es el nuevo patrón de la marca. Y así la historia seguirá.

Genealogía de Maserati

1926

Tipo 26

1927

Tipo 26B

1928

8C 1700

1930

Tipo 26C

V4

1931

Tipo 26M

1932

8C 2800
4 CTR

1933

4CS 1500
4CS
4CM1100
V5
V4 Sport

1934

4CM1500

8CM
4CM 2000

1935

V8 RI
4CM 2500
6C 34
6C 34 Sport

1936

6CM

1938

8CTF

1939

4CL

1940

6CS
8CL

1947

A6 GCS

1948

4 CLT

1953

A6 GCS Sport
A6 GCM

1954

250F
250S

1955

150S
300S

1956

200S
350S

1957

200SL
450S
450S El Dorado

La exitosa 4CL "San Remo" con la que los argentinos lograron sus primeras victorias europeas y determinó el resurgimiento de la marca como ganadora

Benedicto Campos, quien en compañia de Fangio integró el primer equipo del Automovil Club Argentino en Europa, conduciendo una de las 4CLT con los colores argentinos.

Jean Behra, el piloto francés de Maserati en una de las primeras 250F

 

 

 


Historia de hombres y máquinas

Por Gustavo Ernesto Lopez

email guerlopez@yahoo.com