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Rally
Argentina Córdoba 2003
Grönholm: ¿El Schumi de la tierra?
Revista
Auto Test Nro 152. Junio de 2003
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Nada detiene a Marcus Gronholm, que supera un vado tan rápido como puede
El piloto finlandés se tomó revancha de la edición del año pasado y, por méritos propios y yerros ajenos, cosechó su tercer triunfo de la temporada. Tan hermanado con su Peugeot 206, el bicampeón no necesita maniobras espectaculares para lucirse, simplemente explota sus límites y los del auto con una contundente y asombrosa eficiencia
Cuando anunciábamos en el número anterior la 238 edición del Rally de Argentina, resaltábamos un aspecto clave del desarrollo del mundial: el dominio de los autos del Grupo PSA. Tanto el Peugeot 206 como el Citroën Xsara han logrado un completo desarrollo para todo tipo de terreno: tierra, asfalto, nieve...
Pero existe otro punto determinante para que esto se plasme fecha tras fecha y ahí juega el rol humano. La habilidad, la capacidad conductiva, el temperamento, el hambre de gloria y el creer como nunca en uno mismo. En todo esto Marcus Grönholm parece destacarse por sobre los demás y obliga a trazar un paralelismo con lo que Michael Schumacher ha hecho en los últimos años bajo las mismas características personales. A diferencia del alemán, que contó indiscutiblemente con una Ferrari casi imbatible, Grönholm tiene en el Peugeot a un auto superior pero no tanto para desmerecer a rivales como Citroën, Ford y Subaru. 
El espectacular salto de Markko Martin. El estonio se encargó de dar espectáculo y pudo haber ganado de no ser por una pérdida de aceite que lo traicionó al comienzo de la etapa final
El gran mérito de Marcus es que liquida a sus contrincantes, paulatinamente, en las pruebas especiales. Puede no arrancar ganando pero una vez que alcanza a adaptarse con el terreno, explota sus límites y los del auto con una contundente y asombrosa velocidad. No siempre gana por "muerte" pero acumula segundo tras segundo que al final del día puede hacer una ventaja casi indescontable si no se equivoca.
Este es otro punto fuerte. Gronholm no es de esos pilotos que buscan maniobras espectaculares para sacar el tiempo. Generalmente no da un paso en falso, aunque en la primera etapa en Argentina un trompo cuando se le deslizó por demás la cola del 206, terminó con un golpe contra una roca que le destruyó la rueda trasera izquierda.
Los 24 kilómetros siguientes, al completarlos con 3 ruedas motrices le implicaron perder casi 2 minutos en el clasificador. Para cualquier piloto, fin de carrera. Hasta allí el finlandés ya acumulaba 3 especiales ganadas. Su espíritu herido y ese afán por no tirar la toalla nunca lo llevaron a salir a presionar y empujar desde atrás. Dos PE más adentro y un poco más de 1 m 10s lo dejaron expectante.
Es cierto que los acontecimientos de los días posteriores también lo ayudaron. El gran yerro de Marc Martí, el navegante de Carlos Sainz que lo hizo entrar a la asistencia un minuto antes de
lo previsto (lo que automáticamente le costó una penalización por el mismo tiempo), fue una carga psicológica negativa para el resto de la carrera de la que, indudablemente, el español nunca se recuperó al
considerar que este era un rally que tenía metido en el bolsillo. 
El vuelo de Loeb, quien debió adaptarse a los caminos cordobeses
El abandono tempranero de Markko Martin, el estonio que lleva el Focus más por el aire que sobre sus cuatro ruedas, al caer la presión de aceite tras iniciarse la tercera etapa le abrieron definitivamente el camino para la decimoquinta victoria de Grönholm en el mundial.
En esta temporada parece ir camino a romper todos los records. De cinco ganó 3. Suma 36 PE ganadas y tiene tantos podios como primeros puestos. Así y todo se fue de Argentina segundo en el campeonato perjudicado por el nuevo sistema de puntuación que implementó la FIA y al que se opone con firmeza. "No se valora la victoria", asegura. Independientemente de este gran
piloto, Argentina dejó en claro que Peugeot y Citroën están un paso adelante pero Ford, cuando logre el nivel de fiabilidad, competirá con más ambición que la actual, mientras Subaru depende también de la inspiración de sus pilotos y la buena respuesta mecánica.
De todos modos, por ahora el rally tiene dueño, se llama Marcus Grönholm y todos se rinden a sus pies.
Pablo Schillaci
Fotos: Armando Rivas

Gabriel Raies a bordo del Toyota Corolla con el que corrió su último rally. Después del anuncio oficial a fines del año pasado, "Satanás" se despidió de su gente con un décimo lugar en la general
Balance
Los números de Grönholm: Durante el campeonato 2002, en el que logró su bicampeonato. el finlandés acumuló 5 victorias (podrían haber sido seis de no haber sido desclasificado en Argentina). 69 PE y 9 podios. En 2003 ya tiene 3 halagos y dos abandonos y terminó primero en 36 pruebas de velocidad, doblegando así a sus inmediatos perseguidores (sumados Sainz y Burns llegan a 26) mientras que tomando las obtenidas por el resto (Martin con 9, Loeb y Rovanpera, ambos con 6. McRae, Solberg y Makinen cada uno con 3 y Duval, 2), el total de 35 no logra igualarlo.
Los tiempos. La toma de tiempos estuvo llena de problemas por el sistema que implementa la empresa que organiza el campeonato del mundo. Muchos acusan que para tapar yerros propios, los ingleses motivaron la suspensión de la PE 14 y la no prosecución de la PE15. En ambas habían largado 3 y 8 autos respectivamente, antes que se consideraran peligrosas por la mala ubicación del público. 
Raies busca meterse entre los top ten
El retiro. A pesar de algunos problemas mecánicos y otros de índole de orden deportivo (lo hicieron demorar más de la cuenta para largar un especial), Gabriel Raies cumplió su sueño y se retiró ocupando el 10° lugar en la general por detrás del Subaru del japonés Toshihiro Arai, ganador del GN4.
No pudo ser. Mientras Gabriel Pozzo ni siquiera pudo largar la carrera al romperse el motor de su Skoda Octavia durante el "Shake-down", Marcos Ligato el gran favorito del grupo de producción desertó promediando a etapa 1, cuando tras un salto rompió el intercooler de su Mitsubishi Lancer. 
Auriol con Skoda, sexto

El Peugeot de Rovanpera, que finalizó cuarto

Una panorámica que muestra el andar veloz de un Citroën dejando una estela de tierra a su paso

El público viendo el paso de un Skoda

La vehemencia de Solberg que, tras un vuelco, se recuperó y finalizó quinto

Tommi Makinen sale de la asistencia de la Cumbre. El finlandés decidia tras Argentina la continuidad o el retiro a fin de año. El piloto de Subaru no corrió la tercera etapa pues sin posibilidades de sumar puntos decidió volver a casa a conocer a su hijo recién nacido

McRae no sabía que kilómetros después de esta foto de su Xsara solo quedarían cenizas tras prenderse fuego

El equipo Citroën asiste el auto de Carlos Sainz. Justamente, por haber entrado un minuto antes, tras el PE19, el español fue penalizado y perdió la punta y en definitiva la carrera
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