¿Se corre? ¿No se corre? La semana previa al fin de semana del 24 de noviembre, pilotos, organizadores, periodismo... todos estuvimos deshojando la margarita. Es que las inundaciones no son broma. Por momentos, viajando por la ruta 3, a uno le parece estar en Holanda, con el agua casi al borde del asfalto.
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Y finalmente se corrió, tras un esfuerzo tremendo por parte de la gente del Automóvil Club Las Flores , que terminó de desagotar con bombas el patio de boxes, justo a tiempo para la clasificación del sábado. Algunos estuvieron de acuerdo con que la carrera se hiciera, otros no, en fin... La gente del club tenía un sólido argumento: si no se hacía, perdían todo el dinero invertido; si se hacía (con entrada gratuita), sólo una parte. Se hizo y todo anduvo "al pelo". Incluso, la parte exterior de la cinta asfáltica, inundada en su gran mayoría, sirvió de excelente método de seguridad para desacelerar autos fuera de control, ¿quién lo hubiera imaginado?.

Esta es la síntesis de lo acontecido en Las Flores. Bessone ganador y Daray Campeón
Hubo, decíamos, quienes no vieron
con buenos ojos que se haga una carrera mientras hay poblaciones enteras bajo el agua. Todo es cuestión del color del cristal... dice el refrán; si se quiere, lo de Las Flores fue un ejemplo y dejó una enseñanza: hay que darle para adelante.
"Tito" los apiló, Serafini los asustó
Seguir la clasificación del sábado con un cronómetro dio la pauta exacta de que este T.C. 2000 está alcanzando su punto óptimo de maduración mecánica. Vuelta tras vuelta los tiempos caían indefectiblemente. Primero fue el sureño Rodolfo Zuain , poniendo al tope de la primera tanda la mecánica de Ricardo Pré y preocupando a los que no lo tenían muy en cuenta.
La segunda sesión clasificatoria fue una batalla comparable a las que libra la Fórmula Dos cada sábado previo a una carrera. El campeón en ejercicio, Mario Gayraud , a pesar de tener un rateo intermitente en el motor Ford , daba toda la impresión, con su manejo, de querer llevarse la pole, pero no contaba con que "El Flaco" Traverso , como es costumbre, hilvanaría todo el veloz trazado con un registro que ya no podría ser superado; mientras, Daray se frotaba las manos en boxes tras pocas vueltas en las que consiguió ubicarse a sólo 75 centésimas del Renault , quedando tercero Zuain con el tiempo de la primera tanda, sin haber girado luego (bomba de aceite).

Imagenes del debut de Serafini y la Fuego preparada por Antelo; regresando luego de la piña del sábado
Un preocupado "Tito" Bessone con un auto rápido pero indócil para "mandarse" en la parte inicial de las curvas, el cada vez más afirmado Miguel Mayeste ("Hice un tiempo bueno y lo guardé porque tengo un solo motor!") y Pisandelli , que nuevamente se quedó sin nafta (esta vez a causa de la bomba), como en la carrera anterior, en la otra punta del circuito. Y recién en el séptimo lugar, Gayraud veía complicarse la posibilidad de discutirle el campeonato a Daray, que lo venía superando "de taquito".
Hasta allí los que, en los papeles, estaban para pelear la carrera con posibilidades; pero allá al fondo de la lista clasificatoria aparecía un número, el 7, correspondiente al local Jorge Serafini que daría mucho que hablar. El arquitecto de Las Flores revolucionó todo, al presentar el sábado una cupé Renault Fuego con la sorprendente innovación de tener la butaca y mandos de conducción del piloto en el centro del habitáculo, en lugar del emplazamiento original. Muy prolijo, el auto fue centro de atención de los "millones" de curiosos y colados locales que pulularon en todo momento por boxes. Y dentro de la pista también dio que hablar, no tanto por el registro de clasificación sino porque en la tercera vuelta Serafini se dio un piñón al final de la recta que le dejó fuera de escuadra la cupé y la esperanza para el domingo.

Jorge Serafini emergiendo luego de la "galleta" del sábado
Domingo florido
La mejor curva para sacar fotos en Las Flores es la uno, la más veloz y difícil; la ubicación ideal para el fotógrafo está entre el público, sobre el talud. Allí estábamos (es uno de los circuitos donde el público ve mejor desde afuera que los que están adentro), y cuando dieron el "vayan", los que estaban a nuestro lado casi nos dejan sordos, al ver que Traverso se mandaba en punta en el primer viraje, Zuain le pisaba los talones y Bessone se ponía tercero completando en trío Renault delante de Daray, Mayeste, Pisandelli, Gerardo y Gustavo Del Campo , una persecución masiva de "Fores" a los tres autos del rombo. Atrás de ellos, "Pucho" Sáenz y Crocco pugnaban por mantener un ritmo que les quedaba grande a los VW en un circuito que no les es propicio.
En la segunda pasada ya el de Choele-Choel desplazaba a Traverso, mientras de atrás aparecía Gayraud, superada la falla del sábado (encendido), dispuesto a dar el todo por el todo.

Mario Gayraud en el frenaje de la curva 1, uno de los lugares donde perdía tiempo durante la carrera debido a la falla en el circuito de frenos
En la vuelta 3 un malentendido entre Daray y Mayeste casi arruina la fiesta que Akel venía preparando por adelantado: el de San Isidro le hizo señas a su compañero de equipo para que frene, pero éste entendió "pasame" y los dos autos se tocaron en el ingreso a la curva 1. Pudieron sortear el mal trance sin despistarse, pero Daray debió ir a boxes con la válvula de la goma delantera derecha descabezada por el roce. Allí pareció encenderse una luz de esperanza para Gayraud, que vuelta tras vuelta superaba autos hasta ponerse a la cola de Bessone.
Mientras Daray retomaba a la pista, comenzó a definirse la carrera. Traverso entró con la caja de cambios rota, dejando a Zuain en el cómodo liderazgo sobre Bessone y Gayraud. Mayeste abandonó con el motor roto, Pisandelli hizo lo propio y la carrera entró en una fase estable, con una excepción: Serafini.

Los primos Del Campo y sus "tractorcitos" preparados por Souza Martínez. No vuelan pero no se paran nunca
Tito Bessone mantenía su ritmo, porque su objetivo era llegar, Gayraud se quedaba sin frenos en el palizón infernal que le dio al Sierra XR4 para llegar hasta el tercer puesto, Gerardo Del Campo bregaba con una trompa que barría impidiéndole avanzar, su primo Gustavo sin poder darle alcance y, detrás, Crocco y Sáenz en su límite.
El de Las Flores, a ojos vista más rápido que todos, fue superándolos uno a uno en cada vuelta, provocando un delirio increíble en el público y haciendo pensar que podía ganar la carrera en el momento de superar cómodamente a Gayraud en la vuelta 16, a cuatro del final, ayudado por el abandono de Zuain con un palier cortado en la vuelta anterior.

Rodolfo Zuain estaba para ganar indiscutiblemente pero un palier traicionero lo dejó tirado faltando cinco vueltas; hasta allí, mataba
El final fue de una tensión altísima, porque Bessone bajó el ritmo de marcha para asegurarse no pinchar una goma en las últimas dos vueltas, mientras Serafini, desatado, quería sacar la pata derecha por el piso de la cupé. No le alcanzó, pero la hazaña estaba concretada. Tito se llevó su primer triunfo en T.C. 2000 y la inmensa cantidad de público local pudo llevar en andas a Serafini, gritando que si había dos vueltas más...
Se festejaba en todos lados. En box de Bessone por una primera victoria del piloto, el auto y el preparador, Héctor Giambrone . "Pudimos superar los problemas de tenida de ayer -nos decía Tito-, trabajando en los amortiguadores. El auto estaba para ganar y yo simplemente traté de llegar. Quería 'hacer' un podio para regalarle a mi equipo, en ningún momento quise arriesgar; esquivaba los pozos que se hicieron, las piedritas, todo... Ni cuando se me acercaba Serafini lo pasé del límite estipulado, y, bueno, se dio..."
Al comienzo de la calle de boxes, Rubén Daray festejaba su primer campeonato en T.C. 2000, conseguido con el noveno lugar final. "Esta carrera -contó-, al contrario de la anterior donde salí a cuidar todo, la hice con el planteo de ganar. Pensé que si me exigía como para ganar por lo menos iba a estar entre los punteros, con el margen de seguridad que te da estar entre los mejores. ¡Mirá si me pongo a especular y, por largar atrás, me tocan! Y casi me tira afuera Mayeste sin querer. Me cortó la válvula y tuve que parar. En fin, soy el campeón..." .
Al final de la misma calle, Serafini explicaba, rodeado de público, lo difícil que había sido reconstruir el auto durante la noche. "Pero la gente del equipo trabajó en una forma increíble y llegamos a tiempo. Le dimos una satisfacción a Antelo porque el motor iba rapidísimo y, si nos quedábamos sin correr, era casi una injusticia...".
Otro campeón, en este caso saliente, Mario Gayraud se resignaba: "Me quedé sin frenos, pero ya desde antes de la carrera sabíamos que las posibilidades eran remotas. Nosotros no pensamos tanto en el campeonato porque empezamos a correr casi a media temporada. El año que viene, esperemos darnos el desquite".
Ya todos piensan en el 86, pero este próximo fin de semana, en el Autódromo de Buenos Aires, la última prueba del campeonato 1985 de T.C. 2000, seguramente demostrará que el año próximo la categoría estará en el mejor momento de su historia. Ford y Renault se sacan chispas y los VW, reglamento y menor peso mediante, pueden contribuir a electrizar al observador. El domingo tendremos la última de un año excelente y el prólogo de otro aún mejor.
Nos vemos.
Por Marcelo García Lobelos y Eduardo Enrique Neira
Fotos Armando Rivas, EEN y MGL
Ford Sierra de campeón TC-2000 del año 1985 de Rubén Daray en Museo Juan Manuel Fangio

